El poder de una conversación

El poder de una conversación

No importa el sistema que se use como medio para tener la conversación –un chatbot, una vídeo llamada, un teléfono o un café–, lo importante es el contenido; eso es muy humano. Y ese, es el poder de una conversación.

Dice Creig Miller en su libro It’s Up To You que las conversaciones son el punto de partida para los compromisos. Es importante aprender a tenerlas; “¿qué te preocupa?, ¿qué te ocupa?”, y, a partir de ahí, formalizar las peticiones que definirán las líneas de trabajo de cualquier equipo. Las conversaciones –charlas, emails, telefónicas, reuniones,…– son el punto de partida para colaborar. Así que está claro que si no las hay, o si no se hacen peticiones lo más claras posible, será muy difícil.

Pero la realidad suele ser otra, principalmente en el mundo de la empresa: No hay conversaciones. Evitamos la que, probablemente, sea la herramienta más poderosa para dirigir y para ser lideres (de nuestros equipos, no hay que pensar en que no somos CEO), y el área de Recursos humanos no escapa a esta dinámica. El día nos hace ser bomberos, apagafuegos de tareas repetitivas, monótonas y sin valor. Nos perdemos en organizaciones con silos, inmóviles, lejanas a la velocidad del mundo real. Definimos sistemas operativos y de información que no ayudan, sino que dan más problemas.

Hemos comentando en algún otro post las ventajas y necesidades de centrarse en las personas, clientes y empleados, y para ellos debemos levantar la cabeza del monitor. Los managers y el área de Recursos humanos, deben dejar de ser un departamento administrativo, dejar de ser una especie de organización externalizada in-house. Hoy en día hay problemas para retener talento, será mucho peor conseguirlo. ¿Cómo lo atraigo?, ¿cómo lo retengo? ¿Cómo podemos comprometernos? Empieza por hablar, volvamos a las conversaciones.

Bien. ¿Por dónde empezar? Como área, se deben resolver problemas operativos que a nadie gustan, busque ayuda. Habrá que resolver problemas como la falta de capacidad operativa y la disponibilidad, y dejar de hacerlo con soluciones informáticas que no se adaptan a nuestra cultura.  Volver a las conversaciones siendo efectivos, resolviendo respuestas y problemas, siendo fiables a los empleados, pero sin caer en ser meras transacciones. Las soluciones deben ser sencillas, ajustadas, que integren la cultura y que nos den disponibilidad geográfica y temporal.

Devolver las conversaciones entre los empleados y el área de Recursos humanos en concreto, y en general con los managers, significa crear espacios de colaboración; que también es punto de partida para comenzar a estandarizar y sistematizar, es decir, ser más eficientes; aunque esa es otra conversación. Ahora, la Inteligencia Artificial (IA) está resolviendo problemas más complejos que antes. El reconocimiento del lenguaje es un hecho, el sistema puede tener una conversación. Los distintos algoritmos de reconocimiento de lenguaje se han vuelto accesibles, en su aplicación y precio, pero el contenido, las preguntas y respuestas, ese poder, es de las personas.

Así, no importa el sistema que se use como medio para tener la conversación, lo importante es el contenido, y eso es muy humano. Y ese, es el poder de una conversación.